Diario independiente de la mañana.
Luís María Antonov
Pensamos que se debería llamar a las cosas por su nombre y no emplear eufemismos. Desde hace tiempo los medios de comunicación, los políticos, los tertulianos (qué sería de nosotros sin estos expertos, que saben y opinan de todo) y los enterados de barra de bares y cafés dicen que estamos en crisis, pero nosotros opinamos que no, que no hay crisis, que lo que hay es mucha desvergüenza. Sería absurdo negar que cada día cierra un número considerable de empresas y que las cifras del paro aumentan de una manera alarmante, pero no es como consecuencia de la crisis, si no por la desfachatez de muchos dirigentes y ejecutivos empresariales. ¿Cómo podemos hablar de crisis si en el año 2010 el presidente de una empresa eléctrica se llevó siete millones de euros y el presidente de una empresa petrolera otro tanto? Suponemos que el resto de los ejecutivos de ambas empresas también se embolsarían una bonita cifra. Las empresas del Ibex 35 ganaron más de 50.000 millones de euros, una empresa de telefonía aumentó sus ganancias un 30 % más que el año anterior. Los bancos no dejan de ganar nunca y si no puedes pagar la hipoteca, se quedan con el piso, con el dinero que ya les has pagado y encima, la mayor de las infamias, tienes que continuar pagándoles. Por no hablar de las agencias de calificación y de su desfachatez, pero ¿aún les damos crédito después de los monumentales errores que han cometido? Y por si fuera poco cinco de los directivos, de una de las agencias de calificación más famosas, se acaban de repartir veinte millones de dólares. ¿Continuamos o ya es suficiente con todos estos ejemplos? Por eso negamos que haya crisis y manifestamos que lo que hay es mucha desvergüenza y mucha inmoralidad.