Y 13.-
Nota del editor de la Voz del Tópico. Queremos desmentir ciertas informaciones con relación a nuestra empresa y aclarar el desagradable incidente que ha dado pie a todo un cúmulo de despropósitos.
Nunca, en todos los años que hemos comparecido a nuestra diaria cita con los lectores, hemos faltado a la verdad ni hemos falseado una información, limitándonos a ofrecerla de la forma más objetiva posible; al respecto es ejemplar nuestra sección deportiva, muy elogiada sobre todo por los seguidores del equipo de fútbol de nuestra ciudad.
Las informaciones que nos vemos en la obligación de refutar se refieren precisamente al antiguo redactor deportivo de nuestro periódico. Como consecuencia de la acumulación de trabajo -agravado por la separación de su esposa y el posterior divorcio- sufrió una fuerte depresión, lo que hizo aconsejable apartarlo durante un tiempo de sus funciones, para ello lo enviamos a una placentera aldea donde sin lugar a dudas no tardaría en recuperarse.
Casualmente se produjo un hecho de mucha importancia, ampliamente tratado por todos los medio de comunicación, cerca del lugar en el que descansaba nuestro redactor y le pedimos, porque pensábamos que ya estaría repuesto, que informara de lo acontecido.
Los primeros artículos que escribió se atenían a lo sucedido y no diferían en mucho de lo que publicaban el resto de diarios; el problema surgió al agravarse el estado de nuestro hombre y a partir de entonces nos envió una sucesión de crónicas que en nada se correspondían con la realidad de los hechos y que reflejaban el estado de una mente desequilibrada.
No es cierto que la empresa encargara la escritura de semejante despropósito como estrategia para vender más ejemplares y que posteriormente, al darnos cuenta del cariz que tomaban los acontecimientos, diéramos marcha atrás.
El autor, y a la postre único responsable de tal barbaridad, sufrió una grave recaída de la que tardó cinco meses en recuperarse.
Con posterioridad nos llegaron informaciones sobre él y su trabajo. Según parece se dejó crecer el pelo, viste largos y extraños ropajes, se fue a vivir al campo y se dedica a escribir una serie de libros fantásticos sobre sus experiencias -como él las llama- que se han convertido en éxito de ventas y que, por desgracia, no editamos nosotros, sino una editorial rival.
Nota del editor de la Voz del Tópico. Queremos desmentir ciertas informaciones con relación a nuestra empresa y aclarar el desagradable incidente que ha dado pie a todo un cúmulo de despropósitos.
Nunca, en todos los años que hemos comparecido a nuestra diaria cita con los lectores, hemos faltado a la verdad ni hemos falseado una información, limitándonos a ofrecerla de la forma más objetiva posible; al respecto es ejemplar nuestra sección deportiva, muy elogiada sobre todo por los seguidores del equipo de fútbol de nuestra ciudad.
Las informaciones que nos vemos en la obligación de refutar se refieren precisamente al antiguo redactor deportivo de nuestro periódico. Como consecuencia de la acumulación de trabajo -agravado por la separación de su esposa y el posterior divorcio- sufrió una fuerte depresión, lo que hizo aconsejable apartarlo durante un tiempo de sus funciones, para ello lo enviamos a una placentera aldea donde sin lugar a dudas no tardaría en recuperarse.
Casualmente se produjo un hecho de mucha importancia, ampliamente tratado por todos los medio de comunicación, cerca del lugar en el que descansaba nuestro redactor y le pedimos, porque pensábamos que ya estaría repuesto, que informara de lo acontecido.
Los primeros artículos que escribió se atenían a lo sucedido y no diferían en mucho de lo que publicaban el resto de diarios; el problema surgió al agravarse el estado de nuestro hombre y a partir de entonces nos envió una sucesión de crónicas que en nada se correspondían con la realidad de los hechos y que reflejaban el estado de una mente desequilibrada.
No es cierto que la empresa encargara la escritura de semejante despropósito como estrategia para vender más ejemplares y que posteriormente, al darnos cuenta del cariz que tomaban los acontecimientos, diéramos marcha atrás.
El autor, y a la postre único responsable de tal barbaridad, sufrió una grave recaída de la que tardó cinco meses en recuperarse.
Con posterioridad nos llegaron informaciones sobre él y su trabajo. Según parece se dejó crecer el pelo, viste largos y extraños ropajes, se fue a vivir al campo y se dedica a escribir una serie de libros fantásticos sobre sus experiencias -como él las llama- que se han convertido en éxito de ventas y que, por desgracia, no editamos nosotros, sino una editorial rival.
(Fin de la crónica primera)