15 de diciembre de 2007

A los millones de...

Quiero agradecer a los millones de visitantes que ha tenido este blog, (tal vez debería decir miles, o quizás cientos, aunque lo más acertado sería decir dos o tres) la fidelidad que me habéis demostrado; por ello quiero informaros de los planes que tengo para este espacio en los próximos meses. Por ahora dejaré de editar textos literarios para centrarme exclusivamente en el tema audiovisual. La primera entrega, “Magdalena y Rosco se casan”, es el primer capítulo de una serie (cinco capítulos en total) de las aventuras de la pareja formada por Magdalena Biscuit y Rosco Gallétez.
“El largo viaje de los Galán” es la segunda propuesta. Se trata de una serie documental que recoge las andanzas de una compañía de teatro profesional, dividida en seis capítulos.
El mundo de la interpretación está lleno de lujo y glamur, pero ¿qué sucede cuando hay que realizar una larga gira, lejos de los circuitos habituales y con un espectáculo dirigido a un público escolar, no acostumbrado a asistir al teatro? El lujo se convierte en una ilusión, el glamur sólo es algo que vemos en las películas y en la televisión, las salas convencionales de teatro se transforman en una quimera y el público habitual en un sueño.

7 de diciembre de 2007

Un día cualquiera (y 7)

7. Sin novedad

Permaneció tres semanas sin salir de casa; la primera de ellas la pasó en la cama. El médico le concedió la baja laboral y, afortunadamente, poco a poco se fue recuperando, aunque a veces le venía a la mente alguna imagen concreta de su increíble aventura y entonces comenzaba a temblar.
El día que se reincorporó a su puesto de trabajo se levantó con cierta aprensión; dudaba si vestirse y salir a la calle o volver a la cama y dejar su vuelta a la vida activa para otro día. Todo salió bien, ya que no se rompió el ascensor, no le dio en la cabeza una teja ni una maceta, no lo atropelló un coche ni un autobús, ni lo raptó ninguna banda de delincuentes.
Llegó a la oficina sin novedad y de igual forma los días sucesivos y las siguientes semanas, hasta ahora. No le ha vuelto a suceder nada extraño, aunque a veces recuerda aquél día y un escalofrío recorre su cuerpo pues sabe que por ahí, en alguna parte, hay otro día aciago reservado para él.
Fin

2 de diciembre de 2007

Un día cualquiera (6)

6. El robo

A pesar del accidente, había salido ileso. Intentó poner la moto en marcha sin conseguirlo y como se encontraba un poco alterado, consideró que lo mejor sería fumarse un cigarrillo, aunque hacía tres meses que había dejado de fumar. A unos metros de donde se encontraba había un quiosco y hacia allí se encaminó para comprar cigarrillos y cerillas. Mientras aguardaba a que le dieran el cambio vio cómo un chaval se ponía su casco, que había dejado encima del asiento, accionaba el pedal de arranque y salía a toda velocidad con su vehículo. Sin recoger el cambio de veinte euros que le había entregado al quiosquero, Ramón echó a correr sin conseguir alcanzar al ladrón; se detuvo, agotado por la carrera y sólo pudo contemplar cómo su moto desaparecía a lo lejos.
¿Qué más le podría suceder? Sólo sabía que llegaría tarde a la oficina, si es que conseguía llegar.
Por inercia empezó a caminar en dirección hacia donde había desaparecido la moto. Al doblar la esquina se detuvo, ya que allí, recostada en el suelo junto al bordillo, se encontraba su querida máquina. La levantó e intentó ponerla en funcionamiento, pero no lo logró y aunque lo consiguiera, ¿cómo podría circular con ella si también le habían robado el casco? Debía ser muy tarde, ya no merecía la pena ir a trabajar, pero, ¿qué excusa podría dar? Giró la cabeza a la derecha y se quedó pasmado, ya que se encontraba justo enfrente de la puerta del banco donde solía pasar, por un salario, todas las mañanas. Se vio reflejado en el cristal de la puerta, llevaba el pantalón y la chaqueta rotos, la corbata parecía un guiñapo, las manos sucias y la cara despellejada. A dos metros de él el director de la oficina lo observaba perplejo.
(Continuará)