V
Todo estaba oscuro e intentó abrir los ojos sin conseguirlo. Se encontraba sentado en una silla, el camarero le daba aire con su propio periódico y cuatro o cinco parroquianos formaban corro a su alrededor.
Todo estaba oscuro e intentó abrir los ojos sin conseguirlo. Se encontraba sentado en una silla, el camarero le daba aire con su propio periódico y cuatro o cinco parroquianos formaban corro a su alrededor.
-No os acerquéis tanto que le quitáis el aire.
-¿Qué le habrá pasado?
-Me parece que está borracho.
-Una linotipia, digo, una lipotimia, seguro.
A su mente llegaban sonidos; sabía que eran voces, pero no conseguía distinguir las palabras. Por fin abrió los ojos. Encima del mostrador el objetivo de la cámara fotográfica seguía mirándolo. El jovenzuelo que lo había despojado de su sitio habitual se aproximaba ahora a la barra, cogía la cámara con una mano y se marchaba tranquilamente con ella; él quiso decir algo pero no pudo, el mareo le sobrevino de nuevo y a su alrededor las buenas personas que lo socorrían no cesaban de parlotear como cotorras.
Fin