26 de agosto de 2007

Ladrones de sueños (1)

I

A primeras horas de la mañana un sol mortecino y pajizo ilumina ligeramente la llanura. El frío se cuela por entre las ropas, entumece los músculos y cala los huesos; el calor que brinda el interior de la estación resulta un agradable contraste.
El servicio de megafonía anuncia puntualmente la entrada de los trenes en los andenes correspondientes y los pasajeros, resignados, abandonan la comodidad del vestíbulo.
-¡Ding, dong!... Tren Intercity procedente de Madrid-Chamartín con destino Barcelona, va a efectuar su entrada por vía tres, andén segundo; vía tres, andén segundo.
Celia se pone en pie y coge su bolsa de viaje; con la mano libre junta sobre su garganta el cuello del abrigo. Por el paso subterráneo accede al andén segundo y aguarda la llegada de su tren; la espera no es muy larga y a los pocos segundos el Tren Intercity, procedente de Madrid con destino Barcelona entra despacio en la estación, como un gigantesco gusano de hojalata.
Celia sube al tren y busca su asiento; cuando lo encuentra, coloca su maleta en el sitio reservado para los equipajes y se sienta, abre el periódico y empieza a leer. Al otro lado del pasillo, en el asiento correspondiente a la ventanilla, un individuo con el periódico caído en las rodillas duerme plácidamente. Celia lo observa un instante de reojo, después vuelve a su lectura.
Continuará

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